Dación en pago, ¿realidad o fantasía?

Todos aún tenemos presentes, desde la llegada de la crisis a partir del 2008, llegaron también ciertos términos que formaron de una forma irremediable de nuestra cultura y nuestro día a día. Al término de rescates, prima de riesgo, no tardaron en sumarse otros como el que nos ocupa en el presente artículo relativo a la dación en pago.

Parece que este término de dación en pago, parece la solución a muchos problemas pero, ¿podemos considerar la dación en pago como una realidad empírica? Por mucho que hemos adoptado este término y parece algo cotidiano en nuestras vidas, lo cierto es que tras miles de embargos a familias, aun parece vislumbrarse como una realidad para muchos casos.

¿Aún crees que es posible la dación en pago en los tiempos que corren?

Realmente, nos hemos movido en un juego dialéctico desde la crisis hipotecaria que a efectos reales, podemos decir que a día de hoy no existe una ley contundente que se presente como solución a dichos problemas. No olvidemos que estamos ante publicaciones ambiguas que hablan de una forma tibia ante la posiblidad de la dación en pago dependiendo de cada caso.

Todo se resume a un código o buenas prácticas que se le recomienda hacer a las empresas financieras y entidades bancarias.

¿Y si parece que prima la buena voluntad por parte de las entidades hipotecarias?

Seamos sinceros, aunque si es verdad que se han adherido ciertas entidades hipotecarias para dar algo de transparencia al oscuro asunto de la dación en pago, lo cierto es que los criterios que se pueden aplicar e interpretaciones de las “buenas praxis” son tan relativas que no deja a lugar a un atisbo de esperanza por parte de miles familias con problemas hipotecarios.

Los criterios para conceder esa opción por parte de las familias que tengan problemas, aún siguen siendo algo restrictivos y rígidos por lo que el perfil solicitante se reduce sustancialmente y son muy pocos los que finalmente podrían acogerse a la dación en pago de sus hipotecas y viviendas.

Algunos ejemplos de los cuales se requiere como requisito para acogerse a la famosa dación en pago son los siguientes:

  • No se puede tener avalista
  • Entorno familiar sin empleo.
  • Quedar exento del subsidio.
  • Y no tener otro bien embargable.

En definitiva, este espectro se reduce a un número ridículo de personas que podrían acogerse a este plan.

Lo cierto es una forma elegante de negarse por parte de las entidades bancarias a conceder la dación en pago por parte de los hipotecados. De hecho, poniéndonos en el lado del banco, no hay que ser muy listo para darse cuenta que realmente no están interesados en acumular más bienes inmuebles en pleno periodo de desapalancamiento. 

¿Sería posible entonces conseguir la dación en pago?

Si se podría conseguir, pero lo realmente fustrante es que es realmente difícil conseguirlo, de hecho la entidad bancaria solo estaría en obligación de autorizarnos la la dación en el siguiente caso:

  • La dación en pago esté contemplada por contrato.
  • En el caso de que el cliente no haya logrado a acceder a una adaptación de la deuda.

Además de lo comentado matizar, que si por ejemplo la entidad bancaria estubiera adherida al “Best Practices” (Código de Buenas Prácticas), el cliente podría acceder siempre y cuando cumpla con estos seis requisitos previamente:

  • Todos los miembros de la familia han de estar en paro y carecer de otros bienes o derechos patrimoniales.
  • Ha de tratarse de la única vivienda en propiedad.
  • La vivienda no ha de superar los 200.000 euros (aunque depende del tamaño de la población).
  • La hipoteca no ha de tener avalista. En caso de tenerlo, el avalista se mantiene como garante del préstamo, y si el avalista tiene ingresos o propiedades, el decreto no se aplica.
  • No debe estar en procedimiento de ejecución.
  • La vivienda no puede estar gravada con cargas posteriores.

En definitiva, no parece acabarse este entuerto y conviene que en materia de legislación las sentencias sean más claras y favorables al ciudadano.