El efecto del QE en los mercados. Quantitative Easing

Muchos de vosotros los últimos meses o incluso años habréis oído a través de los medios de comunicación las palabras “Quantitative Easing” o también conocido por sus abreviaturas como “QE”.

Estas palabras han ido retumbando en nuestras cabezas desde las famosas crisis económicas como consecuencia de las diferentes burbujas que han ido explotando por doquier.

¿Qué entendemos por expansión monetaria cuantitativa o “quantitative easing”?

A nivel coloquial y de una forma quizás algo simplista, este tipo de planes de expansión monetaria significaría el hecho de poner en circulación más papel moneda o lo que se le llama en el argot dentro de la comunidad inversora “imprimir papel”.

Las referencias al papel moneda dentro de la economía tiene un significado figurado porque se asociaría más a la circulación del dinero pero a nivel electrónico (muchas de las transacciones de un país son a nivel electrónico y no intercambiando papel).

El objetivo principal de los planes “QE”

Uno de los principales objetivos de la circulación de más dinero dentro de una zona económica, es con el objetivo de comprar deuda soberana a través de bonos gubernamentales o corporativos mediante el uso de ese dinero que se ha creado de “la nada” por parte de los bancos centrales.

El efecto inmediato de una compra masiva de bonos por parte de los bancos centrales, es conseguir que la deuda contraída por un país sea menor al bajar los intereses.

Por decirlo de otro modo, si se compra un gran volumen de deuda (o bonos), el precio a pagar por ellos al comprarlos suba, pero la rentabilidad obtenida bajará debido al exceso de demanda.

Otra consecuencia directa como es de esperar, es que la deuda contraída a través de una moneda que se somete al llamado “Quantitative Easing” también sea menor como consecuencia de pagar menos intereses por el crédito concedido (hipotecas bancarias, créditos al consumidor etc…), causando una subida de los precios o inflación y consecuentemente de forma proporcional una bajada de sus rendimientos.

El efecto en la dinamización de una economía a través de los planes de relajación cuantitativa

Otro efecto inmediato que se da por implícito cuando una zona económica decide emprender un plan de relajación cuantitativa (QE), es que puede ayudar al desarrollo y potenciación al conjunto de una economía donde se emprenda este tipo de medidas.

El hecho está claro, al imprimir más moneda, las empresas que forman parte de un territorio bajo este tipo de estímulos parecerán más competitivas al tener un producto “abaratado” por la pérdida de valor de su moneda.

Este tipo de políticas o medidas monetarias no pueden ser aplicadas sin un consenso y un análisis, con lo que se consideran medidas excepcionales para tiempos excepcionales.

A la hora de iniciar un plan de Quantitative Easing, los gobiernos combatirán en cierto modo los riesgos de crecimiento negativo o deflación y se puede generar un exceso de liquidez que harán de estímulo en el consumo interno de un país con riesgos de deflación.

¿En qué momento se debe poner en práctica un plan de Quantitative Easing en una zona económica?

Esta pregunta es sin duda muy compleja de responder, dado que los planes de estímulo a través de diferentes técnicas controladas por los Bancos Centrales, difieren de cada zona, sus creencias económicas o convicciones políticas. A unos países como EE,UU no les temblará la mano por ejemplo a la hora de iniciar un QE si ven síntomas de agotamiento, mientras que zonas como la europea siempre ha actuado de una forma más rígida en este aspecto pensando en los fantasmas de la Super-Inflación.

El hecho es que la lógica a la hora de aplicar un plan de Quantitative Easing, debería ser, atendiendo a los siguientes condicionantes:

Existan signos evidentes de que las economías de un país o una zona económica están presentando agotamiento o “stagnation”.

Largos periodos de estancamiento inflacionista o incluso periodos de deflación.

Cuando la política monetaria sobre los cambios de tipos de interés ha llegado a un límite (los tipos de interés no se pueden bajar ya más y es entonces, cuando hay que buscar otras fórmulas de estímulo de crecimiento).