El fenómeno de los microcréditos rápidos

Estamos asistiendo a un verdadero fenómeno económico y social con la aparición de los conocidos ya como microcréditos rápidos a través de Internet.

Quizás parte de la culpa en la explosión de los microcréditos rápidos se debiera a otro fenómeno inesperado como lo fue la crisis financiera que se vivió a nivel global y que azotó posteriormente a países como España.

Esta falta de liquidez inmediata, ha servido de caldo de cultivo para la aparición de diferentes empresas y empresas dedicadas al capital privado.

¿Qué es la parte atractiva de estos microcréditos rápidos?

Pues como os podéis imaginar, algunas de las partes interesantes de esta nueva forma de conseguir liquidez, es que este tipo de solicitudes se suele hacer en un tiempo record y con bastante facilidad, haciendo que los demandantes tengan que dar pocas explicaciones y sobre todo esperar poco a la hora de disponer un colchón de liquidez que se suele asociar a periodos inmediatos de tiempo, como puede ser cualquier tipo de imprevisto o gasto que no teníamos contemplado a corto plazo.

Otro factor atractivo que puede resultar para el demandante de microcréditos rápidos puede ser el de hacerse este tipo de solicitudes a través de Internet, sin la necesidad de hacer como antiguamente y entrevistarse cara a cara con un director de un banco que nos empezaba a preguntar hasta la saciedad.

entendiendo la filosofía de los microcreditos rapidos
entendiendo la filosofía de los microcreditos rapidos

El uso de Internet como vehículo de contratación de microcréditos rápido, ha supuesto un “boom” dado que la comodidad del usuario demandante y en cierto modo su anonimato (al no tener que ir a un banco) ha supuesto una auténtica revolución en el concepto de el campo crediticio.

¿Y la parte negativa de la solicitud de créditos rápidos?

Todo tiene una parte negativa, como decían antiguamente, nadie da duros a pesetas. La parte negativa de contratar estos tipos de créditos que son aprobados prácticamente al instante, es el de que va unido en la mayoría de los casos a unos intereses elevados por los que se debe pagar a la hora de anular el crédito o el vencimiento pactado. Además que este tipo de solicitudes, está limitado a una cantidad máxima de capital y el plazo de devolución es reducido, cumpliendo para lo que realmente son, disponer de una pequeña de liquidez que se necesita en momentos excepcionales y que tienen como objetivo cubrir gastos imprevistos puntuales, como pago de multas, seguros de coches etc…