Las nuevas sedes centrales de la banca española

Los bancos españoles tienden en la actualidad a unificar todas sus divisiones y áreas en un mismo complejo urbanístico. Es lo que se conoce como la creación de una ciudad financiera. Esta nueva tendencia a trasladar su sede central corporativa a las áreas periféricas de las grandes ciudades, han permitido dotar “urbanísticamente” hablando, de mayor actividad a localidades antes prácticamente desérticas. Un ejemplo de este movimiento, es el que está teniendo lugar en la capital de España.

El distrito financiero, o city madrileña (diseñado en torno al eje de la Castellana) está ampliando sus contornos, y sufriendo un proceso de descentralización positivo.

Las grandes empresas, y en concreto la banca, están abandonando edificios ?señoriales? y antiguos para instalarse en las afueras de Madrid, siendo Boadilla y Alcobendas (A-1) los principales municipios de destino de quienes dejan la capital. Estas localidades ven incrementado su tejido empresarial y, además, acogen nuevos contribuyentes. Uno de los ejemplos más recientes es el de BBVA, cuya nueva sede central, conocida como “La Vela”, se encuentra en la fase final de su construcción. De este modo, BBVA abandona el clásico emplazamiento en el Paseo de la Castellana por un nuevo centro de trabajo en el barrio de Las Tablas, que cada vez se configura más como uno de los centros neurálgicos de negocios de Madrid. Vecino de BBVA en las Tablas será también Banco Sabadell. La entidad catalana trasladará a gran parte de la plantilla de sus servicios centrales de Madrid, a la antigua sede la multinacional de telefonía Vodafone en las próximas semanas. De este modo, Banco Sabadell compartirá distrito con BBVA, FCC o Telefónica. De igual modo, Banco Popular construye en la actualidad un macrocomplejo en una parcela de la calle de Juan Ignacio Luca de Tena (San Blas), en el eje de la A-2.

Se trata de la futura sede, que contará con un gran centro comercial para uso y disfrute de los 3.000 empleados de la entidad que se mudarán allí y de la población en general. Sin embargo, el pionero en dicha práctica fue Banco Santander.

En 2004, la primera entidad del país construía en la localidad de Boadilla del Monte, una ciudad financiera de 250 hectáreas donde alojar de sus servicios centrales, y donde trabajan más de 7.000 personas. Dispone de servicios de guardería, centro deportivo, campo de golf, tintorería, tiendas de ropa, un bar ambientado como circuito de Fórmula 1 y hasta un Vips, entre otros. Con la entrada del siglo XXI, los servicios centrales de la banca española se encontraban repartidos en diversos inmuebles de Madrid y alrededores, una dispersión que resultaba ineficiente. Por eso se puso en marcha la creación de una ciudad corporativa que facilitase la comunicación interna y también la conciliación de la vida laboral y personal de los empleados.