Requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Una de las medidas estrellas del Gobierno de Mariano Rajoy en la última legislatura ha sido la inclusión de una ley que habilite un proceso concursal similar al de las personas jurídicas con el objetivo de eximir de ciertas deudas a los deudores declarados como insolventes. La idea de articular una ley de segunda oportunidad para personas físicas similar al mecanismo al que pueden acceder las sociedades ha sido una demanda tradicional de diversos colectivos que, como los autónomos o algunas familias desahuciadas, se quedaban con una deuda de por vida y sin posibilidad de resarcirse.

Y la ley acabó llegando. La nueva Ley de Segunda Oportunidad permite liquidar los bienes del deudor para saldar las deudas, aplicando quitas al resto mediante la dación en pago. Se trata de una ley muy esperada que nos sitúa, por fin, a la altura del resto de países de nuestro entorno que ya contaban con normas similares incluidas en la legislación que contemplaban la insolvencia de los deudores.

Sin embargo, según nos detalla el portal financiero busconomico.com, la ley tiene una serie de restricciones que hacen que resulte ineficaz para ciertos casos.

¿Qué deudas no se incluyen en la Ley de Segunda Oportunidad?

La exoneración de la deuda pendiente no es aplicable a todos los casos por igual. La restricción más importante es, precisamente, que la deuda no haya sido contraída contra la Hacienda Pública o la Seguridad Social. Además, tampoco se incluyen las deudas referidas a pensiones alimenticias.

Solo para deudores de buena fe

ley de la segunda oportunidad
ley de la segunda oportunidad

Que una ley de Segunda Oportunidad se aplique únicamente sobre deudores de buena fe es algo evidente. Sin embargo, será el propio deudor el que demuestre esa buena fe y que no está tratando de eludir responsabilidades. Para ello, la ley establece varios requisitos, entre los que destacan no haberse acogido a una Ley de Segunda Oportunidad en la década anterior o no haber rechazado un empleo adecuada en los cuatro años anteriores, además de aceptar que la información sobre esta condonación de la deuda figure en el Registro Público Concursal durante al menos cinco años, una especie de lista de morosos donde figurará nuestro nombre en caso de acogernos a este procedimiento.

Otros requisitos técnicos

Entre el resto de requisitos para acceder a la Ley de Segunda Oportunidad, destacan:

  • Intentar llegar a un acuerdo extrajudicial previo a la solicitud de concurso de acreedores.
  • El patrimonio del deudor se liquidará con el objetivo de saldar la totalidad de la deuda pendiente.
  • El precio de la vivienda no deberá superar los 300.000 euros o 250.000 para acogerse a la dación en pago, y no tener aval puesto que de lo contrario será el avalista quien responderá de la deuda de forma subsidiaria.
  • La cuota mensual hipotecaria deberá superar el 60% de los ingresos familiares y los miembros de la unidad familiar deben estar desempleados.
  • Los acreedores, además, podrán solicitar la revocación de la exoneración de la deuda si detectan que el deudor está obteniendo ingresos mediante economía sumergida o si su situación económica mejora de manera notable en los cinco años posteriores a esta concesión.

Ley poco ambiciosa

Se trata de una ley poco ambiciosa, especialmente si tenemos en cuenta otras prácticas llevadas a cabo en países de nuestro entorno. Una vez se agoten todas las vías descritas en los apartados anteriores, el deudor podrá acogerse a la segunda oportunidad pero ni mucho menos se trata de una norma de aplicación conjunta a todas las personas físicas, algo que sí ocurre para las personas jurídicas.